Probióticos

Agosto 2007


 

 

PROBIÓTICOS PARA PREVENCION DE NEC EN PREMATUROS CON MUY BAJO PESO DE NACIMIENTO: UNA REVISION SISTEMATICA DE ESTUDIOS CONTROLADOS Y RANDOMIZADOS

 

Girish Deshpande (a), Shripada Rao (b), Sanjay Patole (c).

 

Department of Neonatal Paediatrics, King Edward Memorial Hospital for Women, Subiaco, WA, Australia (a,b y c)

Princess Margaret Hospital for Children Subiaco, WA, Australia  (a y b)

University of Western Australia, Subiaco, Perth, WA 6008, Australia (c)

 

Lancet 2007; 369:1614-20

 

Traducido por Dra Paula Gajardo Ceriani, Unidad de Neonatología Hospital Carlos Van Buren.

 

RESUMEN:

 

Introducción: Los resultados de estudios clínicos recientes sugieren que la suplementación con probióticos reduce el riesgo de enterocolitis necrotizante (NEC) en recién nacidos prematuros. El propósito de la presente revisión es evaluar la eficacia y la seguridad de cualquier forma de suplementación  con probióticos (iniciados dentro de los primeros 10 días y con una duración mayor o igual a 7 días) en prevenir una NEC grado 2 o superior en recién nacidos prematuros menores de 33 semanas de gestación con peso de nacimiento menor a 1500 grs.

 

Métodos: Se siguió la estrategia de búsqueda estándar del Cochrane Neonatal Review Group. Se buscó en los bancos de datos del Cochrane Central Register of Controlled Trials (CENTRAL), Medline, Embase y CINALH y de los meetings de la Sociedad Académica Pediátrica  y  de las conferencias de Gastroenterología Pediátrica (a partir de 1980) en  Noviembre de 2006.

 

Resultados: Siete de los doce estudios controlados y randomizados (n=1393) fueron elegibles para la inclusión del análisis. El meta-análisis usó un modelo de efecto fijo y estimó que el riesgo de presentar NEC grado 2 o superior en el grupo prebiótico era menor que en el grupo control (riesgo relativo 0.36, 95% IC 0.20­0.65). El riesgo de sepsis no difirió significativamente en ambos grupos (0.94, 0.74­1.20). el riesgo de muerte fue menor en el grupo probiótico (0.47, 0.30­0.73). El tiempo en lograr alimentación enteral completa fue significativamente menor en el grupo probiótico (­2.74 días, 95% IC ­4.98 a ­0.51) que en el grupo control.

 

Conclusiones: Los probióticos pueden reducir el riesgo de enterocolitis necrotizante en prematuros menores de 33 semanas de gestación. Sin embargo, la seguridad a corto y largo plazo de los probióticos debe ser evaluada en  estudios clínicos mayores. Preguntas sin respuesta aún incluyen la dosificación, la duración y el tipo de agente probiótico(especie, cepa, combinado o solo, vivo o muerto) usado para la suplemetación.

 

       

INTRODUCCION 

 

La enterocolitis necrotizante en la emergencia gastrointestinal más frecuente en neonatos. Se asocia principalmente a prematurez ya que los recién nacidos de término aportan con sólo el 5 a 25% de los casos (1,2). La incidencia de esta condición oscila entre 5 a 10% de los recién nacidos de bajo peso de nacimiento (<1500 grs) (2). Prematuros de menos de 1000 grs con gestaciones de menos de 28 semanas son los más susceptibles (3). La mortalidad (20 a 40%) y la morbilidad, incluyendo secuelas del neurodesarrollo, continúan siendo altas, especialmente en neonatos con extremo bajo peso de nacimiento (<1000 grs) (4,5). La patogénesis es pobremente comprendida a pesar de décadas de investigación (6). Factores tales como hipoxia, colonización con microorganismos patógenos, alimentación con fórmula, sepsis e injuria por isquemia repercusión contra un intestino inmaduro y vulnerable se postulan como contribuyentes de la cascada inflamatoria que en algunas circunstancias precipitan una NEC (6).

Los probióticos  son suplementos de microorganismos vivos que colonizan el intestino produciendo beneficios en el huésped (7). Probióticos tales como bifidobacterias y lactobacilos producen cambios en la permeabilidad intestinal, incremento de la respuesta IgA secretora y aumento de las citoquinas antiinflamatorias (7,8). Bifidobacterias han demostrado además liberar menos endotoxinas que bacterias gram negativas con lo que inducirían la liberación de menor cantidad de mediadores inflamatorios tales como el factor de necrosis tumoral α (TNFα) (9). Los estudios recientes de probióticos en prematuros se fundamentan en el rol que le cabe a la colonización gastrointestinal por bacterias patógenas en la generación de la NEC (8), a los resultados de la cohorte del estudio de Hoyos y datos de modelos animales de la enfermedad (11,12). La base científica y la simplicidad de la intervención junto con los resultados de los estudios clínicos sugieren que la suplementación con probióticos puede ayudar a prevenir la NEC.

Nuestro propósito fue realizar una revisión sistemática de los estudios controlados y randomizados para evaluar la eficacia y seguridad de la suplementación con probióticos en la prevención de NEC en prematuros de muy bajo peso de nacimiento.

 

MÉTODOS

 

Procedimientos

 

Se siguieron las guías de Cochrane Neonatal Review Group, el Centre for Reviews and Dissemination (13) y el QUORUM statement (14) para realizar este estudio sistemático y meta análisis. Los bancos de datos del Cochrane Central Register of Controlled Trials (CENTRAL, Cochrane Library, tema 4, 2006), Medline (1966 a 2006), Embase (1980 a 2006), CINAHL (Cumulative Index of Nursing and Allied Health Literature) y los datos procedentes de los meetings de la Sociedad Académica Pediátrica (publicados en la investigación pediátrica a partir de 1980) y de las Conferencias de Gastroenterología   Pediátrica (a partir de 1980) fueron revisados en Noviembre de 2006. Las listas de referencia de los estudios identificados (5,15,16,17) y los artículos de revisión también fueron buscados. No se aplicó restricción de idioma. Los criterios de inclusión para el análisis fueron: estudio controlado y randomizado que involucrara prematuro menor de 33 semanas de gestación y peso de nacimiento menor a 1500 grs y reporte de NEC grado 2 o superior definida por los criterios de Bell modificados (18,19) además de administración enteral de cualquier probiótico iniciado en los primeros 10 días de vida y continuado por al menos 7 días.

Se buscó en PubMed por “randomised controlled trial” o “clinical trial” usando los motores de búsqueda: “infant, very low birth weight” o “infant, low birth weight” o “infant, extremely low birth weight” o “infant, premature” o “infant, newborn” o “infant, small for gestational age” o “infant, premature, diseases” o “infant, newborn, diseases” y “lactobacillus”. Esta búsqueda arrojó 32 resultados. Luego se reemplazó lactobacillus por probiotics lo que aportó 27 citaciones más. El reemplazo con saccharomyces dio como resultado ocho citaciones. Finalmente, bifidobacterum aportó con 28 citaciones. Luego de excluir las citaciones superpuestas, un total de 59 citaciones relevantes fueron identificadas.

Todos los autores revisaron la literatura en forma independiente, definieron las citaciones que reunían los criterios de inclusión y evaluaron la calidad de los estudios (en base a randomización, nivel del ciego de los investigadores, seguimiento). GD y SR extrajeron los datos en forma independiente. Las inconsistencias fueron resueltas a través de una discusión entre los autores.

 

Análisis estadístico

 

El meta análisis fue realizado por Review Manager (versión 4.2.8, Oxford, Inglaterra: Cochrane Collaboration, 2003). El riesgo relativo (RR) y el IC 95% fue calculado. La heterogenicidad fue estimada por I2 estatistic. Se usó un modelo de efecto fijo. Los resultados fueron chequeados además usando un modelo de efecto al azar.

Los resultados de interés fueron eficacia de la suplementación con probióticos en la prevención de una NEC grado 2 o superior y la seguridad en términos de sepsis con cultivo positivo (incluídas las causadas por los microorganismos de la suplementación) y cualquier otro evento adverso informado por los investigadores. Los resultados secundarios fueron tiempo en alcanzar la alimentación enteral completa (120-150 ml/kg/día o aquella predefinida por los investigadores) y duración de los días de hospitalización.

 

RESULTADOS

 

De los 59 estudios potencialmente relevantes, sólo 12 fueron estudios controlados, randomizados y realizados en  prematuros empleando suplementación con probióticos (20-31). Finalmente, siete estudios fueron incluidos en el análisis luego de extraer los datos de las publicaciones (20-26) y obteniendo datos adicionales de los investigadores (20,22,24-26). Tres estudios se excluyeron por la ausencia de datos relevantes a la presente investigación incluso luego de contactar a los investigadores (27,29,30). Dos fueron excluidos por la ausencia de datos relevantes y falta de respuesta de los investigadores (28,31). Los detalles del proceso de selección se aprecian en la figura 1.

Las características de los 7 estudios incluidos en el análisis (n=1393) se resumen en la tabla 1, los datos de la alimentación enteral en la tabla 2, las características de los estudios excluidos en la tabla 3 y la calidad de los estudios incluidos en la tabla 4 (33). Todos los estudios incluidos en el meta análisis tienen una calidad en el store de Jadad de tres o más.

Los siete estudios seleccionados aportaron los datos de NEC en el grupo probiótico y en el grupo placebo (figura 2). Una mayor proporción de neonatos en el grupo control desarrollaron una NEC (38 de 690, 6%) comparados con el grupo probiótico (15 de 703, 2%). El meta análisis usando un modelo fijo estimó un riesgo reducido de NEC en el grupo probiótico. No se notó heterogenicidad significativa entre los estudios (I2=0%, p=0.46). Individualmente, sólo Costalos et al.y Bin Nun et al reportaron un riesgo más alto en el grupo control. El número necesario de tratamiento con probióticos para prevenir un caso de NEC es de 25 (95% IC 17-50).

El meta análisis de los datos disponibles de seis estudios (20-24,26) (n=1355) estimó que no hay diferencia significativa en el riesgo de sepsis con cultivo positivo entre ambos grupos (figura 3). No hubo heterogenicidad significativa entre los estudios (I2=13.8%, p=0.33).

Los datos de cinco estudios (20,22,24-26) (n=1268) mostraron un riesgo reducido de muerte de todas las causas en el grupo probiótico comparado con el grupo control  (figura 4). No hubo heterogenicidad significativa (I2=0%, p=0.68). Sólo Lin et al reportaron un riesgo más alto por todas las causas en el grupo control en comparación con el grupo probiótico. El número necesario de tratamiento para prevenir una muerte por todas las causas es de 20 (95% IC 12-50). Los datos de cuatro estudios (n=901) mostraron ausencia de diferencia significativa de mortalidad debida a NEC en el grupo probiótico comparado con el grupo control (RR 0.14, 95% IC 0.02-1.15). No se observó heterogenicidad significativa entre los estudios (I2=0%, p=0.79).

El meta análisis de los datos disponibles  (22,24,26) (n=312) de tres estudios mostraron una significativa reducción en el tiempo necesario para alcanzar alimentación enteral completa en el grupo probiótico comparado con el grupo control (figura 5).

 

DISCUSIÓN

 

Nuestros resultados muestran una reducción significativa en el riesgo de NEC y en la mortalidad general luego de la suplementación con probióticos en prematuros con muy bajo peso de nacimiento comparado con los controles. El riesgo de muerte debido a NEC no difiere entre los grupos. Los números son muy pequeños para estudiar este efecto estratificando de acuerdo a la gravedad de la enfermedad. En vista de los efectos benéficos de los probióticos en la madurez y función intestinal, la severidad de la enfermedad (y el subsiguiente riesgo de muerte) podría ser reducida por este suplemento.

Debe tenerse cautela en la interpretación de estos resultados pues deben considerarse las variaciones demográficas de los pacientes, el momento de inicio, el tipo, dosis y duración de la terapia con probióticos. El tipo óptimo de probiótico así como la necesidad de una terapia sola o combinada están en duda. Subespecies de lactobacilos y bifidobacterias son los microorganismos probióticos más frecuentemente empleados en los estudios revisados. Distintos tipos de microorganismos tienen colonizaciones variables en diferentes poblaciones. La proporción de colonización de lactobacilos en prematuros varían entre un 60 a 87% (26-28,34). La madurez del huésped es un factor importante en la colonización por organismos probióticos. Por ejemplo, se ha reportado una tasa de colonización mucho menor en prematuros con muy bajo peso de nacimiento versus aquellos con peso de nacimiento entre 1500 y 1999 grs (25 vs 50%) (27). Cuándo la colonización con un probiótico en particular resultará en beneficio durante un período específico de la vida postnatal está en duda. La colonización inapropiada del intestino puede no ser el factor más importante en la patogénesis de la NEC, por lo tanto, el no logro de beneficios significativos con suplementos probióticos no sería un hecho sorprendente.

Se espera además que los resultados de la suplementación con probióticos varíen de unidad a unidad pues hay diferencias en las prácticas de alimentación (precoz vs retrasada, mínima vs nutricional, leche materna vs fórmula) y en el uso de antibióticos en episodios de sospecha de sepsis o de sepsis comprobada que afectarán la colonización del intestino en prematuros (35-41). Datos específicos del uso de antibióticos durante los estudios sólo fueron reportados por Manzoni et al y por Mohan et al, quienes además fueron los únicos investigadores que reportaron la colonización del intestino por bacterias patógenas en recién nacidos tratados con y sin antibióticos. Ellos notaron que no existió diferencia significativa entre los grupos control y probiótico en relación al número de recién nacidos colonizados con bacterias con resistencia antibiótica independiente del tipo de antibiótico usado. Con estos datos limitados, es difícil comentar los efectos de los antibióticos en la colonización del intestino durante la suplementación con probióticos. La flora intestinal de los recién nacidos prematuros difiere de la de los recién nacidos de  término sanos (35). Neonatos de muy bajo peso de nacimiento usualmente adquieren su flora microbiana del medio ambiente del intensivo neonatal más que de sus madres. El modo del parto también es importante; el pattern de la colonización intestinal difiere si el parto es vaginal o cesárea. El establecimiento de una flora intestinal estable y funcionalmente activa está considerablemente retrasado luego de un parto cesárea (37). La aparición de bifidobacterias en neonatos de muy bajo peso de nacimiento está retrasada hasta la tercera semana de vida, incluso los que reciben leche materna exclusiva. Las deposiciones de los recién nacidos alimentados al pecho tienen una predominancia de bifidobacterias y lactobacilos que compiten con especies de bacteroides, clostridia y enterobacterias.

La seguridad de los suplementos de probióticos es un tema importante en los prematuros. Sepsis causadas por organismos del suplemento probiótico no fueron reportadas en ninguno de los estudios incluidos en este análisis. Sin embargo, es necesario tener precaución antes de adoptar los probióticos como profilaxis en pacientes inmunocomprometidos tales como los pacientes prematuros puesto que se han reportado sepsis por lactobacilos en recién nacidos en publicaciones previas (42,43). Costalos et al usaron el hongo Saccharomyces boulardii  como agente probiótico. El suplemento fue bien tolerado y dio como resultado una reducción en el número de E coli y enterococos y un aumento en el número de bifidobacterias y estafilococos en la flora fecal. La seguridad de esta modalidad debe ser estudiada en estudios más grandes pues se ha reportado un episodio de funguemia en un recién nacido que estaba siendo tratado con este agente (44).

Todos los estudios incluidos en este meta análisis emplearon agentes probioticos vivos. Investigadores han sugerido que el uso de agentes muertos por calor más que agentes vivos puede ser una forma para controlar la carga microbiana durante la suplementación con probióticos (45). La seguridad a largo plazo de los probióticos en términos de alteraciones de la respuesta inmune del huésped también debe ser estudiada. Existe alguna evidencia de que pueden jugar un rol en la prevención del eczema atópico en la lactancia y hasta los 4 años de edad (46).

Los efectos benéficos de los probióticos en la madurez y en la función gastrointestinal incluyen el mejorar la tolerancia enteral mientras que reduce el riesgo de NEC en prematuros. Sólo tres de los siete estudios incluidos en este análisis aportaron datos suficientes para evaluar el tiempo necesario en alcanzar la alimentación enteral completa (22,24,26). Los neonatos en el grupo de suplementación con probióticos alcanzan más rápido la alimentación enteral completa que el grupo control y esta diferencia es significativa. Estudios más grandes con regímenes de alimentación comparables son necesarios para evaluar este efecto potencialmente benéfico, sobretodo considerando que la intolerancia a la alimentación y la subsecuente deprivación nutricional juegan un rol en la restricción del crecimiento postnatal en neonatos con muy bajo peso de nacimiento.

Es importante considerar la posibilidad de sesgo de las publicaciones al momento de interpretar los resultados. Sin embargo, la reducción en la incidencia de NEC definitiva no sugiere esta posibilidad.

En resumen, nuestros resultados muestran que la suplementación con probióticos puede reducir el riesgo de NEC en neonatos prematuros.  Los resultados son consistentes a pesar de las diferencias en dosis, tiempo y tipo de organismo usado lo cual sugiere que puede haber diferencias en la elección de un régimen efectivo de probióticos en el diseño de nuevos estudios. Si un estudio bien diseñado y grande confirma nuestros resultados, se tendrá suficiente evidencia para emplear los probióticos en forma rutinaria en prematuros. Sin embargo, como la prematurez es el factor de riesgo aislado y no previsible más importante, la administración de probióticos en forma aislada no será la panacea en la prevención de esta enfermedad en prematuros.

 

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